10 consejos para el buen locutor

El oyente es un ser malicioso: a cualquier amigo le prestará siempre más atención, aunque lo que esté contando tenga menos interés. Como locutor radiofónico te escucha pocas veces detenidamente. Por lo general hace esto y aquello mientras tú hablas, pierde con rapidez la paciencia y te abandona a menudo sin siquiera mediar palabra. Y cuando vuelve a dedicarte unos minutos de su tiempo, quiere que sigas tratándolo con la misma amabilidad. Como si no hubiera pasado nada. Pero tú no eres rencoroso. Harás exactamente eso, y a ser posible de la siguiente manera:

1. Sé un buen intérprete

Presenta lo complicado de manera que el oyente pueda entenderlo.

2. Sé un buen representante

Pregunta en nombre del oyente. Nunca quedarás mejor que si quien te escucha piensa “eso mismo habría preguntado yo”.

3. Prepárate bien

Una buena preparación constituye la mitad del éxito. Lee diariamente la prensa y mantente siempre informado.

4. Sé duro, pero no descortés

El oyente te valora en función del respeto que le brindas a los demás. La descortesía burda es tan perjudicial como la adulación descarada.

5. Sé un “parásito” correcto

Vives de la aportación ajena. No te olvides nunca de respetar y apreciar el trabajo tus compañeros de redacción.

6. No prejuzgues

Desmontar prejuicios extendidos será siempre mucho mejor que aportar los propios.

7. Exprésate de manera corta, exacta y precisa

Aunque no hay nada que resulte más difícil que eliminar lo que a uno le parece importante.

8. Juega en equipo

Los técnicos y productores reaccionan en función del modo en que comportas con ellos, y sus impulsos que pueden llegar a ser de gran relevancia para tu programa.

9. Deja de lado las emociones

No expreses opiniones poco meditadas, sobre todo si desconoces el tema. Manifestar dudas u otros puntos de vista a través de una pregunta, sin embargo, es un método propio y necesario del trabajo como locutor.

10. No seas vanidoso

La modestia es una condición fundamental para el buen periodismo, al menos tan importante como la curiosidad. La experiencia constata: quien empieza a gustarse demasiado a sí mismo, está dando el primer paso hacia declive.

Oliver Pieper

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *